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in Diarios de Producción, Preproducción by

Acariciando el precipicio

18 de Julio, 2014

Se acerca la fecha y tengo clarísimo que todo lo que pueda fallar fallará, así que necesito tener todo todo todo super cerrado y super claro antes de rodar. Por ello, teniendo en cuenta las pocas horas que tendremos y la cantidad ingente de planos que tenemos que rodar (una media de 25 por día) es necesario tener un buen plan principal, y un buen plan de emergencia.

Disfruto en la preproducción haciendo mi propia planificación: mi guión técnico, mis desgloses, mis storys y el propio plan de rodaje. Prefiero ser yo el que decida en qué orden vamos a rodar los planos, ya sea por acting, por luz o por acción. Es cierto que me quemo y me desespero en ciertos momentos, sobretodo con labores que odio como hacer llamadas y enviar mails, mirar precios, pedir permisos, etc. Me quitan un tiempo y una energía que necesito para otras labores más creativas. Pero es el precio que hay que pagar, y en ocasiones, es necesario contar con ayuda. El problema es el de siempre: ¿te la puedes permitir? Es difícil encontrar personas dispuestas a colaborar, pero en este caso, he tenido suerte y cuento con una persona de producción en la que estoy pudiendo delegar algunas gestiones y que, junto con otra persona, estarán durante todo el rodaje.

Cuando escribo y dirijo un proyecto lo estoy montando en la cabeza, y eso me facilita la labor a la hora de tener que elegir los planos, porque intento que nada sobre. Si necesito un plano corto en determinado momento, no necesito rodar toda la acción con ese tamaño de encuadre, sólo la parte que sé que necesitaré en montaje. Lo mismo ocurre con los planos master, los detalles o los contraplanos. Si sé que sólo voy a utilizar un plano general en el arranque de la secuencia, no voy a desperdiciar tiempo de rodaje y quemar al actor en realizar toda la acción en esa toma. Así consigo poder rodar más planos y no tener material sobrante ahorrando mucho tiempo de rodaje.

Puede ocurrir que en montaje, semanas después, quieras un plano que no has rodado, pero no me suele pasar ya que para ello hago pre-rodajes y pre-montajes para que nada falte, y nada sobre. Pero esto es un gran riesgo porque en ocasiones SÍ que necesitas en montaje algo que no has rodado debido a que el plano en el que tienes un diálogo o acción concreta, resulta que no está del todo fino, o falla el foco, o el sonido… y necesitas un recurso para montar. No es lo ideal, pero sin riesgo no hay emoción y no hay recompensa, y en este tipo de proyectos no te queda otra. Y cuando además soy yo el que produce, conociendo las necesidades y los pocos recursos de los que dispongo, ¿quién mejor para realizar estas funciones? Aunque da mucha rabia saber que tengo que auto-limitarme yo mismo, pero estoy acostumbrado. Lo que sí que es cierto es que no suelo conformarme con la “típica historia de sofá”… El razonamiento se reduce a: puedo permitirme “x” días para rodar y necesito “x” planos. TODO TIENE QUE CUADRAR. Por eso hago mis planificaciones al milímetro, o mejor dicho, al minuto. De esta forma consigues llegar al rodaje teniendo que pensar lo menos posible y centrándote en ejecutar algo que ya sabes que funciona porque ya lo has probado. Consigues que el equipo esté más tranquilo y sepa exactamente lo que está haciendo y lo que se necesita. En ese tiempo que ahorro… simplemente grabo más planos. ¿37 planos en una sola jornada de 10 horas con especialistas, carreras, multicámara y acción? Esperad unas semanas y os lo cuento.