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in Diarios de Producción, Preproducción by

Camino a la destrucción

26 de Junio, 2014

En breve se cumplirán dos años del comienzo del rodaje de REM, mi último cortometraje. La postproducción del proyecto llevó un año entero y a fecha de hoy continúa su andadura por festivales de todo el mundo con más de 30 selecciones internacionales. Pero todo ese tiempo hasta hoy no ha sido de descanso, sino incubación y gestación de nuevos proyectos y de un cambio radical en mi vida centrándome en la ficción. Durante todos estos meses he escrito y planteado diversos proyectos, pero finalmente, en Febrero, me decidí por Destroy Madrid, el proyecto más ambicioso y complejo que he hecho hasta la fecha.

La preproducción está siendo tan salvaje que por diversas causas hemos tenido que retrasar tres veces las fechas del rodaje, que por fin, será del 6 al 10 de Agosto de este 2014. De nuevo asumo la producción del proyecto, el guión, la dirección, la fotografía y la cámara… Y esta vez sí que da vértigo. No por miedo o incapacidad de realizar el trabajo, sino por que acaben siendo demasiadas tareas simultáneas, más aún teniendo en cuenta que de nuevo seremos un equipo reducido de unas 10 personas en un rodaje que tiene lugar completamente en exteriores y que incluye un maquillaje y un vestuario cambiante y elaborado, unas localizaciones complejas y secuencias de acción en las que involucramos vehículos, especialistas, cables, efectos prácticos, disparos, carreras…

Estoy ilusionado y excitado con Destroy Madrid, y pese a que son decenas las personas que me recomiendan no enfrentarme a él sin una subvención o una productora asociada que ponga pasta, sigo adelante. Porque esperar “eso” supone dejar muerto el proyecto meses hasta que con suerte u obra divina suene la flauta, y nunca he sido el tipo de persona que se siente a esperar. Una vez tomada una decisión, las cosas hay que hacerlas sí o sí; eso es compromiso, tener decisión y tirar para adelante aún cuando las condiciones no sean las mejores, ni siquiera las apropiadas. Y aunque me maldigo a mí mismo día sí y día también por las encrucijadas en las que me veo en vuelto por esta decisión, merece la pena ver el entusiasmo del resto del equipo al saber que vamos a lograr realizar un cortometraje tan potente y complejo al que muy pocas personas se atreven a desarrollar y sacar adelante por sus medios. Como he dicho alguna vez, en ocasiones “la destrucción es la mejor forma de creación”.

Pero también están siendo muchos los palos personales de personas que se desvinculan del proyecto o que nunca llegan a comprometerse, de problemas, permisos, agendas, atrezzo… En los tiempos que corren me resulta extraño que no haya personas dispuestas a “colaborar”, y es aquí donde se haya la filosofía del proyecto. Siempre nos hacen creer que el dinero es la base de todo, es lo que prima y lo necesario en cualquier intercambio o negocio. Pero nosotros queremos romper con eso, más aún en plena crisis donde el “cash” escasea. Por ello, proponemos una fórmula de colaboración en la que la contraprestación por los servicios prestados en el proyecto no se monetizan, sino que se hacen efectivos con trabajo y servicios. De esta forma logramos que grandes proyectos que no podrían realizarse sin el presupuesto necesario, puedan ver la luz sin necesidad de una gran inversión económica que posiblemente no podría asumirse de manera independiente.

Sabemos que no es algo que pueda funcionar a gran escala porque todos necesitamos comer, pagar un alquiler y las facturas, y eso sólo es posible con dinero. Pero con todos los técnicos y artistas que estamos desempleados y con tiempo libre, ¿no es más beneficioso formar parte de estos proyectos, conocer gente, seguir formándonos, hacer posible grandes ideas, etc. en lugar de estar en casa esperando una llamada o un mail de linkedin? Yo creo que sí, y me alegra saber que aunque pocos, hay otros que también piensan lo mismo.

Este proyecto no se realiza con el objetivo de ganar dinero. Para ello hay otras fórmulas más apropiadas. Destroy Madrid se realiza por una necesidad emocional y creativa, para contar una historia de la que estamos enamorados, y para mostrar al mundo nuestra voz, nuestras capacidades creativas, narrativas y técnicas, nuestro dominio de la interpretación, la fotografía, el diseño, los VFX… Somos un grupo de personas muy capaces, y Destroy Madrid es una ventana fantástica y una gran declaración de intenciones.

Ya queda menos para la destrucción…