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El montaje: Ajustando las velas

El montaje de Destroy Madrid está siendo una auténtica montaña rusa de emociones. Lo bueno de escribir y rodar tu propio material es que tienes muchísimas de las decisiones de montador tomadas de antemano. Ya ocupaste el sillón de escritor, de director, de productor, y el más importante, el de espectador. Ya defendiste tus opciones y tomaste tus decisiones. En este caso es más una labor de ensamblaje y descarte, de elección de «momentos». O eso debería poder ser.

Pero la problemática de tener que rescatar bloques de fotogramas, a veces de sólo 47 frames, e integrar lo rodado en Agosto con lo rodado en Septiembre, ha sido una odisea. Esto ha hecho que haya tenido que cambiar muchas de esas decisiones ya tomadas debido a la imposibilidad de elegir las tomas defectuosas, que a su vez alteran el orden y el ritmo previsto. Es un gran problema debido a que con este sistema de rodaje (y el problema de espacio en el SSD) uno no puede cubrirse rodando tomas largas de cada encuadre y dejando coleos, así como planos master de toda la acción. En ninguno de mis anteriores proyectos ha sido un inconveniente ya que vamos con los deberes hechos a rodaje, pero debido a que la mitad de este material de rodaje ahora no es utilizable, queda inservible toda la estructura de tamaños de plano, encuadres, acciones, etc… y me he visto obligado a volver a dirigir el proyecto en la sala de edición.

Lejos de ser tedioso o agobiante (aunque sí ha sido duro, y frustrante en alguna ocasión) ha sido un proceso de redescubrimiento y de estrujarse aún más la mollera para lograr contar la historia original con un material en ocasiones diferente al planeado, recortando escenas, añadiendo elementos de postproducción e incluso incorporando narrativamente nuevas opciones, tanto gráficos, vfx o voz en off. Lamento no poder contar más al respecto todavía (spoilers a la vista…)

El montaje a fecha de hoy, sin vfx y sin mezclas, es algo con lo que estoy muy orgulloso. Creo que es incluso mejor o lo planteado originalmente. Mantiene la esencia del proyecto inicial e incluso consigue añadir detalles que enriquecen el mundo que hemos creado. Es curioso como en ocasiones lo que creemos una catástrofe, enfocado con una buena actitud, puede convertirse en todo lo contrario: una oportunidad para algo nuevo. Y así está siendo con Destroy Madrid. El apoyo de Txetxu, y de Laura, Mikel y todo el equipo, de mis familiares, y de los nuevos talentos como Edu Aranda, no hacen más que darme alas para afrontar la nueva etapa de composición digital, etalonaje y sonido.


«Esos días horribles en los que me hastía rodar, en los que me siento agotado, impotente ante tantos obstáculos, forman parte de mi método de trabajo».
– Robert Bresson